viernes, 31 de julio de 2020

Lin Jinfu, homoerotismo chino bajo influencias clásicas

Los artistas chinos mantienen una peculiar relación con el tema del desnudo. Si bien en las escuelas de bellas artes de todo el país el desnudo es una asignatura de estudio más, lo cierto es que los artistas suelen mostrarse reticentes a incluir desnudos explícitos en sus obras, aunque evidentemente existen excepciones maravillosas como el trabajo de Ren Hang. Por esta razón, cobra tanta relevancia la obra de Lin Jinfu (林金福), un joven pintor que a través de técnicas clásicas como la pintura al óleo y la iluminación barroca recrea imágenes inspiradas en la "belleza clásica" tomando como modelos a jóvenes chinos.

Lin Jinfu nació en 1978 en Fujian, en cuya escuela de bellas artes se graduó en 1999. Posteriormente ha ejercido como profesor en la Universidad de Tsinghuan de Beijing y ha participado en diferentes exposiciones internacionales.

La temática de su obra, aunque variada, se centra en la representación de la realidad social de la china actual. Sin embargo, lo que le ha dado reconocimiento a nivel internacional son sus piezas más polémicas en las que retrata a jóvenes chinos desnudos. Bajo la influencia de autores neoclásicos como Ingres y barrocos como Caravaggio, Lin Jinfu crea escenas que trasmiten no solo sensualidad sino también introspección representando a sus modelos en situaciones intimistas y cotidianas.




Y ya que hablamos de homoerotismo en el arte chino, me gustaría comentar también, aunque brevemente, la situación de la homosexualidad en China.

A pesar de que la homosexualidad no fue despenalizada legalmente en China hasta 1997 y que hasta 2001 no fue retirada de la lista de clasificación de los desórdenes mentales, el respeto que demuestran los chinos hacía la diversidad sexual podría darnos la impresión de que son bastante tolerantes. De hecho, los turistas LGTBI suelen apreciar una agradable sensación de respeto por parte de la mayoría de la sociedad china ya que los ataques violentos contra la comunidad LGTBI son bastante raros.




Sin embargo, esta sensación de tolerancia y respeto esconde una realidad muy diferente. Salir del armario no es nada fácil ya que para las familias chinas que sus hijos sean homosexuales se puede convertir en una autentica desgracia. Esto es debido a una mentalidad muy tradicional relacionada con el confucionismo y su forma de entender la sociedad, la vida y la familia. A diferencia de las religiones de salvación occidentales, la espiritualidad china inspirada por el confucionismo considera que la única forma de alcanzar algún tipo de trascendencia es trabajando por el bienestar de tu familia, la cual te lo agradecerá recordándote como un venerable antepasado. Por esta razón, el no tener hijos puede convertirse en un auténtico drama familiar.


Otro factor que complica la situación es la política del hijo único en un país donde la protección social en los últimos años de la vida es todavía bastante escasa, y donde tener una familia que pueda cuidar de los padres es muy importante. De hecho, el matrimonio gay y la adopción por parejas homosexuales no están reconocidos por el estado a día de hoy, lo que complica más la situación.

Por lo demás, las personas LGTBI pueden vivir su vida sin demasiada complicación y sin sentirse perseguidos o discriminados. En las principales ciudades chinas se concentran servicios destinados específicamente al colectivo LGTBI como bares, tiendas, restaurantes y páginas web de contactos.

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