miércoles, 18 de julio de 2018

张雅心 Zhang Yaxin, el fotógrafo de la ópera revolucionaria

Canción de la montaña Yimeng, 1975
En este artículo os quiero hablar de una de esas rarezas artísticas que a veces nos regala el arte contemporáneo chino y que lo hace tan peculiar y apasionante. Un artista original, brillante y muy poco conocido fuera de China. Se trata de Zhang Yaxin (张雅心).

Nacido en Heishan (黑山) en 1933, Zhang Yaxin se graduó en fotografía en la Academia de Cine de Changchún (长春), tras lo cual entró a trabajar como reportero fotográfico en la agencia Xinhua en 1963, donde se dedicó a documentar la vida diaria y los eventos políticos de la China de la época. Fue en esta agencia donde ganó una gran popularidad como fotógrafo, lo que le llevó a ser escogido por Jian Qing, esposa de Mao y una de las figuras clave dentro de la política cultural en la época, para documentar la ópera revolucionaria de nueva creación basada en los cánones estéticos de la ópera tradicional china y oficialmente permitidas por el gobierno maoísta durante la Revolución Cultural. 

La Ópera China

Los que hayáis podido disfrutar de una auténtica ópera china, estaréis de acuerdo conmigo en que se trata de una experiencia única que te sumerge en la realidad de la cultura y la sociedad del país de un modo impactante.

Como casi cualquier experiencia cultural producida en China, la ópera no se parece en nada al concepto que tenemos en occidente. Dentro de las más de 300 variedades diferentes de ópera tradicional, la más famosa es, sin duda, la Ópera de Pekín, que es considerada como una de las máximas expresiones artísticas de la cultura china.

En la ópera china se mezcla danza, teatro, canto, acrobacia, música y poesía. Todo ello aderezado con un vestuario muy sofisticado y colorido y con intérpretes que cantan, bailan y realizan ejercicios acrobáticos al mismo tiempo. El maquillaje de los interpretes es, además, de suma importancia ya que conforma una especie de máscara que define al personaje que interpretan.

Existen diversos personajes arquetípicos que podríamos resumir en: sheng (), protagonista masculino que en vez de maquillaje lleva barba; zhengdan (正旦), protagonista femenina; ching (), para los guerreros que suelen ser personajes de gran envergadura; el chou o payaso () para personajes cómicos y los waimo (外末) o waidan para personajes secundarios.

Pero es imposible explicar el preciosismo, la sutileza y la estética propia de la ópera china solo con palabras, así que os dejamos una breve introducción para que podáis disfrutarla y entenderla un poquito mejor.



La Ópera de Pekín se sigue representando en la actualidad en los grandes teatros de todo el país, contando además con una gran aceptación por parte del público. Como curiosidad, os contaré que, en la actualidad, siguen existiendo pequeños teatros en los barrios de las ciudades chinas, donde se puede disfrutar de una de estas representaciones por parte de pequeñas compañías. El ambiente suele ser distendido y cercano. Los teatros suelen estar llenos de chinos bebiendo, fumando y comiendo pipas y, si consideras que el intérprete está haciendo una buena representación, debes levantarte en medio de la misma y entregarle una propina que recogerá sin interrumpir su actuación. Una auténtica experiencia de inmersión en la cultura china que os recomendamos fervientemente disfrutar si tenéis pensado viajar a China.

La montaña Azalea, 1974

La Revolución Cultural

El 16 de mayo de 1966 el Partido Comunista de China anuncia el inicio de la "Gran Revolución Cultural Proletaria", más conocida simplemente como la Revolución Cultural (产阶级文化大革命), un proceso de transformación de la sociedad china que acarrearía dolorosas consecuencias para la vida política, económica y social del país.

El objetivo oficial de la Revolución Cultural era eliminar de la sociedad china las influencias capitalistas y derechistas que habían sido introducidas por los intelectuales de derechas infiltrados en el Partido Comunista Chino. En la práctica, esto se tradujo en purgas políticas, ejecuciones y severos castigos para millones de personas que en muchos casos fueron enviados a "centros especiales de reeducación".

La finalidad real era crear un culto a la personalidad de Mao para mantenerlo en la hegemonía del poder y los protagonistas de este proceso fueron los jóvenes que tomaron el Libro Rojo de Mao (un compendio de sus enseñanzas) como la guía del buen comunista.

Un instrumento fundamental en la Revolución Cultural serían las artes escénicas que, redefiniendo por completo las normas artísticas y estéticas de la China tradicional, servirían para la reeducación de las masas.

Si bien durante los primeros años de la República Popular la ópera china contó con el apoyo del gobierno que promocionó la ópera de Pekín con la creación de nuevas compañías, con la revolución cultural las óperas pekinesas originales pasaron a ser consideradas por el régimen como elementos culturales obsoletos que debían ser transformados. De este modo, las tradicionales operas chinas pasaron a estar prohibidas durante más de 10 años, los autores e intérpretes fueron perseguidos y la mayoría de las compañías acabaron disolviéndose.

Sin embargo, debido a la gran popularidad de esta disciplina artística, el gobierno decidió mantener este tipo de arte vivo, pero modernizándolo de acuerdo a los valores comunistas y revolucionarios. La elegida para llevar a cabo la "misión" fue Jian Qing, esposa de Mao, que decidió crear un nuevo tipo de óperas que representaran el sacrificio de las clases populares chinas, pero manteniendo la estética y la técnica de las óperas tradicionales.

En total se crearon 6 óperas y 2 ballets que siguieran las ideas de Mao sobre el arte que se fundamentaban en que "el arte debe servir a los intereses de trabajadores, campesinos y soldados y deben ajustarse a la ideología proletaria". Estas obras eliminaban a los tradicionales personajes de la ópera de Pekín y los sustituían por personajes contemporáneos divididos en dos grupos donde los "buenos" eran los campesinos, trabajadores y soldados revolucionarios y los "malos" eran los terratenientes y nobles. Sin embargo, las obras mantenían la estética preciosista y el estilo musical basado en la percusión acelerada de los instrumentos musicales.

Tras la muerte de Mao y la caída Jiang Qing, las tradicionales de óperas de Pekín pasaron a estar de nuevo permitidas.

Incursión en el regimiento de tigre blanco, 1971

La obra de Zhang Yaxin (张雅心)

Para documentar las nuevas obras de ópera revolucionaria, Jiang Qing escogió a Zhang Yaxin como fotógrafo oficial. Para poder captar la estética colorista de las mismas se le facilitó una de las tres únicas cámaras a color que por aquel entonces existían en China, además de tener acceso a todos los rollos de Kodak a color que fueran necesarios (por el contrario, sus compañeros reporteros de Xinhua solo recibían tres rollos por año). El poder trabajar con esta tecnología tan avanzada en aquel momento le facilitó poder dotar a sus imágenes de un fuerte colorido y preciosismo que se hicieron característicos en su obra. Además, fabricó una caja en la que encajar la cámara para poder realizar las fotografías durante las representaciones sin molestar con el ruido al disparar.

El resultado es una serie de trabajos a la que tituló Red Times en la que se mezcla la estética preciosista de vivos y saturados colores característica de la ópera de Pekín con una iconografía plenamente comunista de personajes que luchan por el bien común de la sociedad dejando de lado los intereses particulares de los protagonistas.

Gracias a la técnica de Zhang Yaxin los personajes se convierten en una especie de esculturas en movimiento donde la suntuosidad del vestuario, los vivos colores, la solemnidad de los gestos y la intensidad de las emociones grabadas en sus miradas inundan toda la escena.

Una auténtica "rareza" en la fotografía contemporánea que consiguió que su peculiar estética se convirtiera en un icono que dominó las artes visuales de China durante años y continúa ejerciendo una intensa influencia hasta el día de hoy (solo tenéis que fijaros en el colorido merchandaising ofrecido a los turistas).

En 1976, con la muerte de Mao Zedong y el encarcelamiento de su mujer Jiang Qing, las óperas proletarias dejaron de representarse y Zhang Yaxin pudo volver a trabajar como reportero gráfico, en esta ocasión para el People's Daily.

Preguntado por la revista Time sobre si le gustaron alguna vez las óperas revolucionarias Zhang Yaxin se muestra contundente "No, en absoluto. Fue una tarea política ordenada por mi superior, no tuve otra opción".

Frente a la colorida y vitalista obra de Zhang Yaxin, que nos presenta una visión idealizada de la ópera china, podríamos contraponer el trabajo de un fotógrafo como Liu Zheng () del que ya os hablamos en nuestro blog y que nos presenta una visión mucho más profunda sobre la dura vida de los interpretes de ópera pekinesa, centrándose en sus miserias y dificultades.

En la actualidad, Zhang Yaxin vive y trabaja en Beijing.

Incursión en el regimiento de tigre blanco, 1971

Destacamento rojo de las mujeres, 1973

Canción de la montaña Yimeng, 1975

La montaña Azalea, 1974

Incursión en el regimiento de tigre blanco, 1971

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