miércoles, 9 de mayo de 2018

"Arte y China después de 1989: El teatro del mundo" en el Guggenheim de Bilbao

La mayor exposición hasta la fecha dedicada al arte contemporáneo chino llega al Guggenheim de Bilbao entre polémicas y aplausos.

Wang Guangyi “Mao Zedong: Cuadrícula roja n.º 2” 1988
Como sabéis, si seguís nuestro blog, a pesar del protagonismo internacional del que goza el arte chino contemporáneo en todo el mundo, en nuestro país sigue siendo muy poco habitual el poder disfrutar de exposiciones sobre este tema.

Sin embargo, en los últimos años estamos viendo un ligero aumento en las exposiciones temporales que las grandes instituciones dedican al arte contemporáneo chino y, si el año pasado fue El Prado el que dedicó una de sus exposiciones estrella a la obra de Cai Guo Qiang –uno de los artistas chinos más relevantes–, hoy es el Guggenheim de Bilbao el que nos muestra la escena artística de China durante el periodo de su máximo crecimiento económico, a partir de 1989.

Un poco de historia

El periodo escogido por los comisarios, de 1989 al 2008, no es al azar. Tras la caída el maoísmo, Deng Xiaoping se hizo con el poder, liderando una serie de reformas económicas que se tradujeron en un espectacular crecimiento de la economía China. Sin embargo, esa apertura en lo económico del régimen comunista, no se tradujo en una apertura política real, por lo que en 1989 un movimiento estudiantil inició una serie de revueltas y manifestaciones en todo el país que culminaron con los tristes sucesos de la plaza de Tiananmén.

El 13 de mayo, grupos de estudiantes y obreros ocuparon la simbólica plaza de Tiananmén y comenzaron una huelga de hambre para solicitar al gobierno chino un avance en las reformas democráticas que incluyera derechos como la libertad de expresión. Este hecho logró un gran impacto en toda China y pronto las protestas saltaron a otras ciudades del país. Además, consiguieron atraer la atención internacional y de los medios de todo el mundo que se apresuraron a cubrir la noticia. Ante esta situación, Den Xiaoping optó por la utilización de la fuerza para acabar con las protestas. Se enviaron varias unidades de acorazados del Ejército Popular de Liberación a ocupar la ciudad y desalojar la plaza. Las cifras de muertos y heridos en la represión de las protestas sigue siendo un secreto, pero se calcula que varios cientos (puede que miles) de estudiantes perecieron arrollados por los tanques.

Si bien las revueltas no alcanzaron sus objetivos políticos, la fecha de 1989 supuso un punto de inflexión en la política y las reformas chinas que influyó notablemente en el trabajo de los artistas de la época.

Mientras el mundo experimentaba el final de la Guerra Fría y el desarrollo de la globalización, China se convertía en una potencia mundial gracias un espectacular crecimiento de económico, con tasas de dos cifras cada año, y la apertura al comercio internacional que se tradujo en el ingreso en la Organización Mundial de Comercio en 2001 tras unas complicadas negociaciones.

La era de fuerte crecimiento económico y de la apertura a occidente tuvo su cenit en 2008 con la celebración de los Juego Olímpicos de Beijing en los que el país pudo demostrar ante el mundo lo brillante de su economía y sistema político.

Es en este periodo, 1989-2008, en el que los comisarios han decidido enmarcar la exposición, ya que los artistas de esta época fueron los representantes más objetivos y genuinos de los rápidos cambios que se iban sucediendo en la sociedad china, pero también sus críticos más notables. Se abrieron a las formas de expresión occidental para –incluyendo las tradiciones artísticas propias– crear performances, pinturas, fotografías, vídeos e instalaciones que implicaran a la propia sociedad en una actitud crítica ante los cambios. Además, contaron con un singular aliado, ya que el mercado del arte occidental se abría a nuevas formas de expresión provenientes de culturas muy alejadas, lo que propició que el arte contemporáneo chino se convirtiera de los más codiciados por los coleccionistas occidentales.

Wang Xingwei “Nuevo Pekín” 2001

La exposición


Dividida en seis secciones temáticas organizadas de modo cronológico, la muestra incluye diversas técnicas artísticas como pintura, fotografía, instalaciones, vídeoarte y performance cuyo hilo conductor es la actividad de los artistas chinos como observadores críticos e incluso como protagonistas de la eclosión de China como potencia mundial, lo que les ha llevado a situarse en el foco del ámbito artístico internacional.

Según explica Alexandra Munroe, principal comisaria de la muestra, la exposición “gira en torno a artistas, grupos y movimientos clave de China y de la escena internacional, que con sus provocaciones aspiran a forjar una realidad libre de ideología, a reforzar el papel del individuo frente al colectivo y a definir la experiencia contemporánea en China según una perspectiva universal”.

En la muestra se pueden encontrar muchos de los artistas más relevantes de la escena artística actual en China e internacional, y de los que os hablamos de forma habitual en este blog, como Ai WeiweiCai Guo-QiangCao FeiHong HaoLiu WeiLiu ZhengQiu ZhijieSong DongWang GongxinWang GuangyiWu ShanzhuanXiao LuXu BingXu ZhenYang FudongYang ZhenzhongZeng FanzhiZhang HuanZhang Peili o Zhang Xiaogang.

La exposición se verá acompañada por un ciclo de cine con una selección de obras realizadas por el artista y activista político Ai Weiwei que se celebrará del 1 al 3 de junio.

Cai Guo-Qiang “El siglo de los hongos atómicos: Proyecto para el siglo XX (Mirando hacia Manhattan)” 1996

La polémica

Como casi siempre pasa cuando hablamos de arte chino contemporáneo, la muestra viene acompañada por su propia polémica. Organizaciones por la protección del bienestar animal han llamado a protestar por la utilización de animales vivos en algunas de las obras expuestas.

Las obras que han suscitado la polémica son Theatre of the World (1993), de Huang Yong Ping, que da nombre a toda la exposición y que consiste en una estrecha jaula en la que reptiles, anfibios e insectos compiten por la supervivencia ante la mirada del público, y A Case Study of Transference (1994) de Xu Bing, un vídeo sobre una performance en la que dos cerdos con sus pieles pintadas con caracteres chinos se aparean.

Ambas obras fueron retiradas en las exposiciones previas celebradas en el Guggenheim de Nueva York y en la Vancouver Art Gallery, lo que provocó la correspondiente protesta por parte de los artistas y comisarios. Sin embargo, en esta ocasión el Guggenheim de Bilbao ha argumentado que la decisión de mostrar las piezas se basa en el respeto a la libertad de expresión de los artistas.

Una vez más, la polémica está servida ante los límites del arte y lo políticamente correcto y en Why On White os invitamos a dejar vuestros comentarios al final del artículo con vuestra opinión.

En conclusión, esta es una de las exposiciones sobre arte contemporáneo chino más importantes que hemos tenido en nuestro país. Una oportunidad única para conocer artistas de primer orden, obras relevantes y las principales tendencias artísticas de China.

Yang Jiechang “Líneas de vida I” 1999

Huang Yong Ping “La historia de la pintura china y Breve historia de la pintura moderna lavadas en una lavadora durante dos minutos” 1987 (reconstruido en 1993)

Chen Zhen “Alumbramiento apresurado” 1999

Ai Weiwei “Dejando caer una vasija de la dinastía Han” 1995 

"Arte y China después de 1989: El teatro del mundo"
Museo Guggenheim Bilbao
Hasta el 23 de septiembre

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