martes, 21 de noviembre de 2017

5 cosas que aprendí cuando monté (y fracasé) mi empresa cultural en China

Hoy os voy a contar una historia que espero os pueda ayudar si estáis pensando en montar una empresa cultural. No pretendo con ello daros lecciones de nada, nunca me gustaron los coachers ni los gurús y no me considero ejemplo de nada, simplemente quiero compartir con vosotros una experiencia personal sobre un proyecto fracasado, que espero que pueda seros útil para que no cometáis los mismos errores que hicimos nosotros.

Lo mejor que me llevé de mi experiencia en China, fue conocer a un montón de amigos con intereses e inquietudes similares a las mías, como viajar, aprender idiomas, conocer modos de vida diferentes, etcétera. Entre todas estas inquietudes destacaba una que era común a casi todos nosotros, el interés por crear un proyecto empresarial innovador que sacara partido a nuestra experiencia en China. Esté objetivo fue el que nos llevo a cuatro amigos a convertirnos en socios y montar una empresa cultural, basada en la innovación y con base en Beijing.

Sin entrar en detalles, os diré, que se trataba de una idea demasiado grande, en la que estábamos involucrados cuatro chavales sin apenas experiencia en gestión, y enfocada a un mercado que no estaba maduro todavía para el producto que proponíamos. ¿Qué podía salir mal? Todo, claro. Sin embargo, me sirvió para aprender algunas cosas que paso a contaros por si pudieran ayudaros cuando montéis vuestro proyecto cultural.

Pero antes de comenzar, os aviso de que éste no es un artículo en el que encontrareis una guía paso a paso de los trámites a realizar para montar una empresa, así que si eso es lo que estáis buscando, os dejo un link donde os lo explican todo muy bien aquí.


1.- Definición clara del modelo de negocio

Como muy bien explica mi amigo Mario López de Ávila "tu producto no es tu negocio, tu modelo de negocio es tu negocio". Amancio Ortega no se ha hecho rico por vender camisetas, sino por cómo vende esas camisetas que de ser ofrecidas bajo otro modelo de negocio, no habrían pasado de ser camisetas baratas. Por eso es importante tener claro, no solo cual es tu producto, sino cuál va a ser el modo en el que vas a funcionar.

Es un error muy habitual que vi en muchos jóvenes emprendedores cuando, junto con LANAU Espacio Creativo, organizábamos Work & Project (un evento destinado a que diversos jóvenes emprendedores culturales pudieran entrar en contacto con otros profesionales e inversores del sector cultural), muchos de ellos habían definido bien su producto, pero no habían conseguido definir quién iba a pagar por ese producto. Demasiadas veces solo apuntaban un simple "financiación de instituciones publicas y privadas" para definir sus clientes.

Ésta ha sido una discusión en la que me he enfrascado en muchas ocasiones con compañeros profesionales del arte en diversos foros, y a día de hoy sigo pensando lo mismo. Alguien tiene que pagar por la cultura, sino, no habrá cultura. 

Por lo tanto es importante definir bien cual es nuestro modelo de negocio, cómo funciona, como se financia y cómo va a crecer. Debemos de establecer un modelo de negocio en el que alguien pague, y si ese alguien es demasiado ambiguo, como por ejemplo "instituciones públicas", debemos redefinirlo. Si no tenéis experiencia diseñando modelos (y no sabes exactamente que debéis definir), os recomiendo el modelo de Canvas de Alexander Osterwalder, sencillo y completo. 

2.- Adaptabilidad

Una vez que lancemos el proyecto, nos daremos cuenta que muchos de los parámetros que hemos planteado no funcionan como pensábamos. Eso no quiere decir que todo el proyecto sea inválido, sino que habrá algunas cosas que tengamos que mejorar o redefinir para adaptarnos al entorno real en el que nos estamos desenvolviendo.

Por ejemplo, nuestro proyecto en China tenía dos canales de negocio, pero desde bien pronto nos dimos cuenta que uno de ellos no funcionaba adecuadamente. Una investigación más profunda nos mostró que había empresas mucho más relevantes que nosotros haciendo lo mismo y en un país como China donde los timos son relativamente habituales, los clientes se decantaban por empresas que ya conocían. Por ello decidimos centrarnos tan solo en el otro canal. Tuvimos que adaptarnos al entorno. Esto es lo que los emprendedores llaman "pivotar": utilizar una información que habéis contrastado para adaptar el modelo original con lo que los indicios marcan qué va a funcionar.  

3.- Planificación financiera / Capitalización


Como siempre, la pasta. No se puede montar una empresa sin tener una fuente de financiación que asegure la viabilidad y la duración de la misma. Por ello es importante encontrar un buen plan de financiación. En nuestro caso teníamos un socio experto en finanzas que fue capaz de encontrar la financiación necesaria así como de gestionar los escasos recursos económicos de los que disponíamos.

Conviene que seas muy conservador en tus cálculos. Ten en cuenta que muchos de los gastos que hayas calculado al final acabarán siendo muy superiores, mientras que, por lo general, los beneficios obtenidos, muchas veces no serán los esperados. Haz cálculos amplios para evitar estar siempre en la cuerda floja.

Por último, si no eres bueno con esto de los números, lo mejor que puedo recomendarte es que busques a alguien que te eche una mano, ya sea un socio financiero como en nuestro caso, o un proveedor externo.

La mayoría de empresas fracasan por la tesorería (no tener disponibilidad de caja) y muchos emprendedores cometen el error de no calcular bien su pulmón financiero (o su buffer - el tiempo que sus ahorros les permitirán vivir sin ingresar). No dejéis nunca que una mala planificación arruine un gran negocio. 

Y como quiero que este post, pueda serte realmente útil, a continuación os dejo un pequeño listado de instituciones que prestan ayuda financiera a emprendedores:

4.- Gestión del equipo

Otro de los temas importantes que no debemos dejar al azar es la gestión del equipo. Un adecuado análisis de los recursos humanos disponibles para el proyecto es fundamental a la hora de definir los roles dentro de la empresa. En nuestro caso fue muy fácil debido a que cada uno de nosotros teníamos un perfil específico muy bien definido. Había un financiero, una comercial, alguien de logística y yo, que me encargaba de los contenidos culturales del proyecto. Por suerte, esto sí que lo hicimos bien, pero no siempre es tan fácil y muchas veces las responsabilidades no quedan bien definidas y se duplica trabajo, se derrocha esfuerzo y todo termina convirtiéndose en un caos.

Lo primero que debemos hacer, por tanto, es una distribución eficiente de las tareas y responsabilidades, en función de las capacidades de cada persona involucrada en el proyecto. Además, deberemos diseñar procesos adecuados y facilitar una buena comunicación para facilitar el trabajo. Tener un timing claro y realista también ayudará a una mejor gestión de los recursos humanos. Por último, crear un buen ambiente de trabajo sin caer en la "simpatía forzada" es fundamental para la gestión de los equipos.

Cuando hablamos de gestión de equipos también hablamos de saber contratar a las personas adecuadas para las necesidades de la empresa, así como saber despedir a aquellas personas que demuestren que no son capaces de cumplir las tareas para las que fueron contratados.

La calidad del equipo es uno de los aspectos clave que analizan los inversores a la hora de plantearse apostar por una empresa. No sólo la experiencia y compromiso de los miembros, también sus perfil competencial. Elegir mal puede ser muy caro. 




5.- Plan de Negocio 

Por último, pero no por ello menos importante, es diseñar un buen plan de negocio (business plan) antes de lanzar el proyecto. Éste debe definir objetivos a medio plazo, para poder medir, según las KPIs (indicadores clave) que nos hayamos marcado, si lo estamos haciendo bien o si por el contrario debemos pivotar. Además deberemos tener en cuenta en qué momento daremos un salto importante, como por ejemplo, pasar de un mercado local a uno nacional, y cuando deberemos refinanciarnos para acometer las mejoras necesarias.

El plan de negocio funcionará como hoja de ruta, nunca se cumplirá al 100%, pero ayudará al equipo a mantener una visión común al respecto de los objetivos.



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Espero que estos consejos os sean de mucha utilidad en vuestros proyectos y que os ayuden a sacar adelante empresas de éxito.  
¡Mucha suerte!

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