martes, 8 de julio de 2014

Entrevista a Susana Sanz. Encuentro y desencuentro con el arte chino.

No somos muchos los que en España nos dedicamos a esto del arte contemporáneo chino, más bien somos una rareza que habría que proteger para evitar su extinción. Por eso, cuando te encuentras con alguien que sabe tanto como Susana Sanz Giménez, profesora de Historia del Arte en la Academia de Bellas Artes de Beijing, comisaria y especialista en arte asiático contemporáneo, no sólo se produce una conversación única de la que aprendes sin parar, se llega a detener el tiempo.

Julio: Susana, ¿cómo fue tu acercamiento al arte contemporáneo chino? ¿Fue un amor a primera vista u os fuisteis conociendo poco a poco?

Susana: En realidad, fue un desencuentro (risas). Desde siempre me he sentido interesada por el arte chino. En 2005, en pleno boom del arte contemporáneo chino, me trasladé a Beijing para investigar sobre todo el videoarte. Sin embargo, lo que encontré me decepcionó un poco, por eso decidí trasladarme a Taiwán donde el videoarte ya estaba más maduro.

Julio: ¿Cuando volviste a China?

Susana: En el año 2010 volví para terminar de escribir mis tesis doctoral sobre la obra de Chen Chieh-jen (陈界仁) y estudiar chino en la Universidad de Peking. En ese momento también comencé a trabajar como editora principal a cargo de la revista Art in China. Afortunadamente, mis jefes respetaban mucho mi criterio editorial y eso me ayudó a conocer más el arte contemporáneo chino además de acercarme a personalidades que de otro modo hubiera sido muy complicado conocer. Fue a partir de esta experiencia cuando cambió mi idea del arte que se hacía en China.

Julio: ¿Podrías indicarme tres características que diferencien el arte chino actual del que se hace en el resto del mundo?

Susana: 
La fundamental para entender el arte contemporáneo chino es la relación entre el arte y el poder que determina cómo se ha organizado el sistema del arte en China. Y eso me lleva a la segunda característica que es la forma de agruparse de los artistas en espacios como el distrito de arte 798 (大山子艺术) o Caochangdi (北京草艺术). Aunque actualmente hay muchos especialistas que insisten en que no se puede hablar de arte por países, yo creo que la tercera característica del arte contemporáneo chino es precisamente una tendencia muy fuerte a construir su modernidad basándose en su tradición, con la interpretación de cuestiones y técnicas que son únicos en el arte chino. Por ejemplo, en este momento me encuentro investigando la obra de una serie de fotógrafos chinos que basan su trabajo en la reinterpretación de la pintura china de paisaje, el género más importante de la pintura china.

Julio: ¿Cual sería para ti el punto de partida del arte contemporáneo en China?

Susana:
 Para mí es el año 1979, con la aparición de un grupo de artistas, en su mayoría aficionados, que se llamaba Xingxing (las estrellas) y que se enfrentaron al sistema oficial del arte y la academia china. Ellos son una especie de pioneros.

Julio: ¿Y cuáles fueron los puntos de inflexión posteriores?

Susana: A mediados de la década de los 80 apareció un grupo de artistas llamados la “Generación del 85” que basó su trabajo en los conceptos del arte “occidental” contemporáneo llegados a través de los textos traducidos al chino. Además también aparecieron formas de arte como el videoarte, la performance, el happening que aparecen en China por primera vez  desde mediados de los 80 y llegan a su culmen en 1989 con la exposición Vanguardia China (卫艺术) en el Museo Nacional de Arte de Beijing.

Julio: El arte y la política en China han tenido sus más y sus menos en estos años. Cuéntanos, ¿cual es tu opinión sobre las relaciones entre el arte y el poder en estos años?

Susana: 
Bueno, en mi opinión en el caso de China, aunque quieran, los artistas no pueden desvincularse del poder e incluso en ocasiones hasta se retroalimentan. Como por ejemplo Ai Weiwei (艾未未) que podría vivir tranquilamente en Alemania disfrutando de su pasaporte europeo, pero eso le alejaría del personaje de “artista-disidente” que él mismo ha creado y que le ha catapultado a la fama internacional. Hay otros artistas que simplemente están metidos en las instituciones de poder, son miembros de la academia, directores de museos, etc. Lo que veo desde mi perspectiva de alguien que vive en China y se dedica al mundo del arte es que el tema de la censura es muy peliagudo y difícil de definir sus límites. Además existe la autocensura, que se practica muy a menudo. Yo misma la sufrí cuando trabajé  en Art in China, recuerdo que en la época del arresto de Ai Weiwei todos sabíamos que no podíamos ni mencionar el asunto por escrito porque nos jugábamos que nos cerraran, ser despedidos en mi caso y en el caso de mis jefes y compañeros chinos quién sabe.

Julio: En los últimos años el arte chino se ha convertido en un ejemplo de éxito en cuanto a las ventas en todo el mundo se refiere. Sin embargo, hoy hay muchas voces que hablan de burbuja especulativa en el arte chino. ¿Cuánto hay de especulación en el mercado del arte contemporáneo chino?

Susana: 
La misma especulación que en cualquier otro mercado de arte. La especulación existen en todos los mercados y en el del arte también. Hay artistas chinos que tienen muchísima calidad, mientras que hay otras que se han subido al carro de “la fiebre amarilla” del arte sin más. No creo que haya que tener una actitud destructiva hacia el arte contemporáneo chino, hay que entender que detrás de esta manipulaciones que es el mercado hay inversores, coleccionista, galeristas etc con muchos intereses económicos puestos en el arte.

Ahora, por ejemplo, creo que hay una tendencia muy fuerte hacia el arte contemporáneo del sudeste asiático y seguramente, detrás de este movimiento también existan intereses creados. 
Julio: Se está, por lo tanto cambiando el eje de rotación del arte.

Susana: Claro, hay que entender que hay personas e instituciones que tienen unos intereses y que estos intereses moldean el mercado. Hace algún tiempo me encontré con unas comisarias de arte en Taiwán que me contaron que Japón está invirtiendo mucho dinero en promover el arte del sudeste asiático que hasta hace poco estaba prácticamente excluido de los mercados. Habrá que preguntarse ha qué se deben estás estrategias de “poder blando”.

Julio: Durante estos años muchos artistas chinos han parecido convertirse en estrellas de Hollywood, ¿no te parece?

Susana: Sí, es en el caso de alguno artistas chinos y esto está muy relacionado con la burbuja de la que hablábamos. Cuando visitas los estudios de algunos artistas te das cuenta de que son como superstars, tienen muchísimo dinero, fuman cohíbas, conducen coches de lujo, ocupan las portadas de las revistas de moda/arte… Es un tipo de artista que no terminarían de entender los más “puristas” que aún creen que el arte debe ser algo espiritual y no material. Yo doy clases en CAFA, Central Academy of Fine Arts, (中央美术学院) y observo como mis alumnos tienen sus tarjetas de presentación y en la exposición anual de graduación están como locos por captar galeristas y clientes en potencia. Por lo tanto, muchos artistas chinos entienden el arte como una mercancía  y no creo que estén tan equivocados. De hecho, creo que estaría muy bien que las universidades españolas formaran a los artistas y a los historiadores del arte pensando que la cultura y el arte también es una industria, un mercado y de que no hay nada de malo en ello siempre y cuándo la creatividad y la calidad artística existan.

Julio: Hablemos ahora del 798 (798艺术区), tú has conocido bien su crecimiento y su transformación en lo que muchos llaman una Disneylandia del arte, ¿verdad? 

Susana: Bueno, yo conocí el 798 cuando ya estaba formado, fue en el año 2005. En aquel momento era un núcleo de artistas que habían encontrado unos estudios relativamente baratos de alquilar en el espacio de las antiguas fábricas abandonadas. En aquel momento los talleres de los artistas eran de fácil acceso y en muchos casos tenían un colchón tirado en el suelo y poco más. Sin embargo, cuando volví en 2010 no tenía nada que ver, el acceso al 798 como artista era muy minoritario y los alquileres altísimos. Al 798 fueron llegando galerías internacionales y progresivamente todo lo que tenía algo de calidad creativa ha ido derivando hacia una especie de Disneylandia del arte que explota al máximo ese lado comercial del arte que ya he mencionado. En la actualidad los jóvenes artistas que están comenzando ya no buscan refugio en el 798, la mayoría de ellos se van a otras zonas como Heiqiao (桥艺术).

Julio: ¿Cúal crees que es la principal aportación del arte chino contemporáneo al panorama artístico?

Susana: Yo no hablaría de aportaciones del arte contemporáneo chino en general sino de las aportaciones particulares de cada artista que con sus características personales han contribuido al arte.

Los intercambios culturales con China han existido desde mucho antes del siglo XX, por ejemplo, la porcelana inventada por los chinos, con la que en la actualidad siguen trabajando los artistas chinos; o la caligrafía, que es un arte propiamente chino, y que ha influido notablemente en artistas contemporáneos como Tapiès. Pero también la pintura de paisaje tradicional o la interpretación que hacen de sus propias tradiciones han influido notablemente en el arte occidental.

Julio: ¿Crees que el arte chino se conoce bien en España?
Susana: No.
Julio: ¿Y crees que está suficientemente presente en las colecciones españolas?

Susana: 
No. Tenemos unas instituciones culturales que son bastante “jurásicas” al respecto. El más claro ejemplo es que a pesar de las relaciones centenarias entre España y Asia (el ejemplo más obvio es el de El galeón de Manila) todavía no hay un buen museo de arte asiático en España. 

Julio: Y los coleccionistas chinos, ¿se interesan por el arte español? 

Susana: Sí, si que les interesa, y en general las instituciones y los estudiantes de arte se interesan mucho. Yo no haría la prueba de ir a un museo español y preguntar por nombres de artistas chinos. En cambio, si vas a cualquier museo de China todo el mundo sabe quien es Picasso, Velázquez o Goya. Yo soy profesora de Historia del arte español en CAFA y veo el interés que tiene los estudiantes chinos por el arte español. Sin embargo, el interés español por el arte chino es muy escaso, en parte porque los estudiantes de historia del arte en España no tienen casi oportunidades de acceder al arte asiático.   

Julio: ¿Cuales son los artistas chinos que, en tu opinión, van a alcanzar una mayor proyección en los próximos años?

Susana: Charwei Tsai y Lee Kit son los dos artistas jóvenes de Taiwán y de Hong Kong respectivamente, que ya están dentro y que seguro que en el futuro se escuchará mucho su nombre.

Julio: Hablemos ahora un poco del futuro, ¿hacia dónde crees que camina el arte contemporáneo chino?

Susana: El arte contemporáneo chino está en un momento de construcción. China es como una gran escombrera, todo está cambiando, y su arte también. Después de los excesos de la burbuja se quiere construir una crítica y una identidad propia de su arte contemporáneo chino. Una parte del arte contemporáneo chino se está construyendo sobre su propia tradición y creo que esto es común para el resto de países asiáticos que están construyendo su modernidad sobre su propia cultura y dejando de imitar los patrones llegados de occidente. Esto de debe en parte a una tendencia nacionalista, que en China es muy fuerte. Además, el arte chino tradicional se basaba en la idea de seguir el estilo de un maestro del pasado para seguir avanzando, sin embargo la tendencia de la primera vanguardia europea de comienzos del siglo 20 era destruir todo lo anterior para construir un arte nuevo. Ahora, estoy investigando este tema.

Julio: Ahora me gustaría hablar un poco de ti y de tu experiencia como profesional del arte en China. ¿Cómo describirías tu vida en Beijing?

Susana: Antes de nada hay que poner las cosas en su sitio. Si yo me hubiera quedado en España probablemente no se me hubieran brindado la oportunidad de trabajar en el mundo del arte. También es verdad que conozco mucha gente en China que habiendo estudiado arte no trabaja en este mundo. Creo que yo he tenido suerte a la vez que he sabido gestionar mi carrera. No es fácil dedicarse al arte ni aquí ni allí aunque es cierto que la situación económica china actual ofrece mayores posibilidades, hay mucha energía para hacer cosas nuevas, pero también creo que yo me he enganchado al último fleco de estas oportunidades. No es tan fácil como parece. Mi vida en Beijing tiene algo de lucha.

Julio: ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Susana: En realidad tengo varios proyectos, uno puede venir a China, pasar cinco años y no hacer nada. No es mi caso. Yo me muevo muchísimo y eso me ha llevado a conocer mucha gente. En muchos sitios me dicen que no, pero en otros me abren la puerta. En China hay que luchar muchísimo.

Ahora mismo estoy organizando varias exposiciones de fotógrafos españoles y chinos para el año que viene, estoy intentando publicar en chino mi tesis doctoral en forma de libro, doy clases, conferencias, escribo como colaboradora en el área asiática en la revista El estado mental.

Julio: ¿Volverás a España o definitivamente te quedas en China?

Susana: Yo quiero volver, de hecho si me ofrecieran un trabajo que me interesase volvería, pero por el momento me queda un mínimo de dos años en China. De todos modos, aunque volviera seguiría en contacto con China, eso seguro. Creo que en este momento estoy en el lugar en el que debo estar.

Julio: Pues muchas gracias por tu tiempo, Susana, y nos vemos en Beijing.



Susana Sanz en el estudio de la escultora china Xiang Jing(向京).









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