martes, 4 de marzo de 2014

Entrevista Iván Solbes. De Picasso a Picachu.

Hoy me siento afortunado, Iván Solbes me ha invitado a posar como modelo para uno de los retratos que lleva haciendo desde hace más de un año y en los que inmortaliza tanto a amigos como desconocidos. 

Me comenta que acaba de cambiar su forma de trabajar, ya no colorea los dibujos porque quiere que todo sea inmediato, que el retrato sea comenzado y finalizado en el momento, con el modelo delante para conseguir así una mayor naturalidad.

Mientras dibuja se crea una agradable conversación en la que Iván me cuenta como comenzó este proyecto:


Julio: ¿Cuánto tiempo llevas trabajando como ilustrador?

Iván: desde 1999. ¡15 años! Madre mía.

Julio: En este tiempo has realizado importantes campañas de publicidad, ¿verdad?

Iván: Muchas, aunque durante este tiempo he trabajado en muchos y muy variados campos, ha sido la publicidad la más importante fuente de ingresos y la que me ha permitido ganarme la vida como dibujante. Todo un lujo vivir de lo que te gusta hacer. De todas las campañas de publicidad que he dibujado la más importante por su duración (10 años), creatividad y número de carteles y diseños (más de 200) sin duda es la que hice para los cigarrillos Nobel.

Julio: Iván, ¿qué hace que el dibujo sea una técnica tan especial para ti?

Iván: Es algo que llevo haciendo desde que tengo uso de razón y tengo recuerdos en diferentes momentos de mi vida dibujando, ya sea en la guardería, en el instituto o en la facultad. Es algo muy importante.

Julio: ¿Cuáles son tus referentes en el mundo del dibujo?

Iván: Muchísimos y muy diferentes dependiendo de la época de mi vida. Para esta pregunta tengo una respuesta hecha, concisa y breve, que concentra mis referencias en cuatro palabras:
“De Picasso a Picachu” (risas).

Julio: Y de los ilustradores actuales ¿sigues a alguno de cerca?

Iván: Claro. Algunos nombres: Pablo Amargo, Enrique Flores, Raul, Isidro Ferrer, Santiago Valenzuela y Mauro Entrialgo. Estos dos últimos más dibujantes de comics que ilustradores pero geniales.

Julio: Por tu trabajo anterior veo que no tienes un estilo definido sino que creas todo un estilo nuevo para cada proyecto, ¿crees que esto te puede perjudicar a la hora de crearte una marca como ilustrador?

Iván: De un tiempo a ahora he ido constatando que tiene más éxito mediático un ilustrador como marca que defiende su estilo que uno polivalente que se adapta con nuevas propuestas para cada nuevo proyecto. Yo pertenezco al segundo tipo, me gusta experimentar con nuevas técnicas y estilos, siempre he trabajado así y en mi campo lo valoraban bastante. Lo malo es que esto me hace menos identificable de cara al público.

Julio: ¿Cómo se te ocurrió este proyecto de dibujar cada día a una persona?

Iván: En su día yo estudié la carrera de Bellas Artes, aquí en Madrid. De allí salí como tantos otros, con una sensación de no saber nada y de no haber aprendido gran cosa. Siempre me dio mucha envidia ver gente que en el aprendizaje de otras disciplinas artísticas, sobre todo en música, por lo que me contaban y viéndoles tocar me daba la impresión de que les habían metido bastante caña y que dominaban sus herramientas a la perfección. Yo venía de una escuela en la que la calidad de lo que hicieras iba en función de lo que tú te lo creyeras y la capacidad para convencer a los que tuvieras a tu alrededor. El objeto artístico a valorar daba bastante lo mismo, lo importante es cómo supieras venderlo.


Hace unos años decidí darme un homenaje a mí mismo y a mi profesión. Si soy ilustrador o dibujante debería controlar mi técnica igual que un guitarrista sabe tocar la guitarra o un flautista la flauta. Ser capaz de dibujar cualquier cosa. Para ello hay que pasar por un riguroso entrenamiento que consiste en dibujar a una persona todos los días. Esto es un poco como en Karate Kid: si quieres dar el salto de la garza primero tienes que dar cera y pulir cera unas cuantas miles de veces (risas).

Julio: ¿Cuánto tiempo llevas realizando estos dibujos?


Iván: Desde octubre de 2012.

Julio: Cada dibujo lo acompañas de una pequeña historia contada por el modelo, ¿por qué?

Iván: Aprovechando que voy a dibujar a tanta gente (a día de hoy llevo 274 retratos) pensé que sería interesante que cada persona dejara un testimonio. En un principio la idea era dibujar a gente en paro y luego publicar el retrato junto con su cv en diferentes redes sociales. El éxito de la propuesta fue tal que decidí dar cita a todo el mundo, había mucha gente con muchas buenas historias que contar que querían venir a posar.

El diario de retratos a día de hoy tiene tres lecturas posibles: una serie de caras, una serie de pequeñas historias sobre esta época y un aprendizaje retransmitido en directo a través de las redes sociales. Día a día puedes ver cómo voy avanzando, las líneas se hacen más finas, más certeras, las personas parecen más personas y menos muñecos… la cosa avanza pero eso sí, lenta.  

Julio: ¿Veremos alguna exposición de Iván Solbes pronto?

Iván: Ojalá. Sería buena señal. Para ello tengo que recoger todos los estilos y series que he ido desarrollando en los últimos años y juntarlos en algo coherente y muy bonito. Estamos trabajando en ello.

Julio: Y ahora, ¿cuál sería ese nuevo proyecto que te morirías de ganas por realizar?

Iván: Dibujar un libro infantil en verso escrito por José María Mayorga, con quien hice 'Mola Tener 5 Años'.

Después de una hora y pico de pie, con dolor de piernas, Iván me muestra el resultado. Me encanta!





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