viernes, 30 de noviembre de 2012

Hablan los chinos, por Ana Fuentes

Los que hemos vivido en China por varios años, hemos podido constatar la baja calidad de la información que nos llega en España de lo que sucede en el gigante asiático. No es la primera vez que hablamos de desconocimiento mutuo entre España y China, y más aún cuando hablamos de arte o de cultura (ya sabéis, los típicos rumores de que si los chinos matan a las niñas cuando nacen, que si son los culpables del cambio climático, que si son esclavos de una dictadura que les hace trabajar de sol a sol... nimiedades). Por eso, la buena información con respecto a China en España es siempre de agradecer.


Hoy me tomo un café con Ana Fuentes. Una buena amiga a la que conocí cuando ambos vivíamos en Beijing y que acaba de publicar "Hablan los chinos" un libro en el que da voz a diversos ciudadanos chinos acercándonos así a la realidad cotidiana de la sociedad china.


Ana ¿por qué este libro?

Para explicar en profundidad algo que va más allá de los datos macro o de las crónicas diarias. En China, como en todas partes, los corresponsales tenemos restricciones de espacio y tiempo y la actualidad es la que manda. Por ejemplo, hay que hablar de la burbuja inmobiliaria porque es el tema del día y además es preciso explicarlo en minuto y medio, con lo cual hay muchos aspectos y testimonios que no podemos incluir. Poco a poco iba notando que demasiadas historias se me quedaban por el camino. Este es el libro que a mí me habría gustado leer para entender el país antes de ir. Más allá de los datos, una foto de China en la que conviven millonarios, emigrantes, prostitutas, niños de papá, disidentes, miembros del Partido...


En tu libro hay historias de personas de todas las edades y condiciones. ¿Cómo has hecho la selección de las personas que querías entrevistar?

En los cuatro años que pasé allí por mi trabajo y por afinidad personal estuve en contacto con gente fascinante que tenía mucho que decir. Tenía claro que el libro trataría de historias personales pero siempre vertebradas en torno a temas clave en China. Temas que explicasen bien de dónde vienen los chinos y hacia dónde van los chinos. Por ejemplo, el trauma profundo de la Revolución Cultural, la falta de sanidad gratuita y universal, la censura en Internet o lo complejas que son las relaciones familiares en el confucianismo. Así que durante meses busqué a las personas que mejor pudieran encarnar esos temas y que pudieran contarme historias personales más jugosas. El resto es ya trabajo periodístico.



Por experiencia se que los chinos son reservados a la hora de hablar con los extranjeros depende de que temas. ¿Cómo conseguiste ganarte su confianza? ¿Cómo ha sido el proceso de trabajo?
Como te digo, es parte del trabajo de un periodista. Nos dedicamos a buscar fuentes, a cultivarlas y a ganarnos su respeto y confianza para que hablen con nosotros. En mi caso fue importante hablar mandarín. Mi nivel no es ni mucho menos excelente, pero me defiendo bien y eso me permitió entrar en muchos sitios a los que no podría haber llevado a un traductor. Por ejemplo, a la casa de la señora Zhen, la prostituta que recibe clientes sin que lo sepa su familia para pagarle los estudios a su hijo. O quedar con el abogado pro derechos civiles para que me contase cómo lo secuestraron y torturaron pero aun así seguía convencido de sus ideas.


Todas las historias del libro son apasionantes pero ¿cuál es con la que más te has involucrado?
Sinceramente tratas de no involucrarte con nadie porque es la única forma de mantener la objetividad y contar lo que ves, sin juzgar. Pero acabas implicándote, aunque solo sea un poco. Muchos protagonistas del libro me contaron pasajes de sus vidas que no habían compartido más que con amigos íntimos. Hablamos de cómo veían China y Occidente, pero también de soledad, frustraciones, metas. Por ejemplo, Chen Er Fei, el emigrante que vive en el subsuelo de un rascacielos en Pekín, me explicaba que su vida era profundamente aburrida y que le partía el corazón ver a sus hijas una vez al año. La pequeña ni siquiera le reconoció la última vez que estuvo en el pueblo. Estos mingong son la médula espinal del desarrollo económico chino de los últimos años, trabajan como mulas y pagan un precio personal muy alto porque en las ciudades son ciudadanos de segunda. Y lo saben.


¿Y cuál de todas ellas 
crees que impactará más al lector español?
La gente me dice que el primer capítulo, que trata sobre los fu er dai o niños de papá. Son los hijos de los empresarios ricos que viven en una burbuja, al margen de las preocupaciones que cada día acucian más a la clase media, como comprarse una casa o conseguir un trabajo digno. Ellos tienen la vida solucionada gracias a las conexiones en altas esferas del gobierno, las universidades, el Partido... Lo que hago en ese capítulo es meter al lector en su mundo, en los clubes y restaurantes a los que van, acceder a cómo se relacionan y charlar con ellos sobre su visión de China y del mundo. El resultado fue bastante sorprendente.  

En tu opinión, ¿cómo ven los chinos España?
Depende del chino, su nivel cultural y su poder adquisitivo. Los millones de trabajadores del campo no tienen una percepción de España, ni tan siquiera la sitúan en el mapa. Cierto porcentaje sabe de cuatro tópicos como el fútbol, el flamenco y los toros. Y una minoría educada y con más posibles tiene ganas de viajar a España, conocen a Gaudí, por ejemplo, o a Don Quijote. Es una percepción difusa. Bastante es cuando nos asocian a Europa, con su riqueza cultural y su halo romántico-histórico (a los chinos les encanta la historia, como sabes). Aunque ahora obviamente Europa les suena a crisis.

¿Y cómo vemos los españoles China?
Ocurre lo mismo. Hay gente que sigue pensando en ojos rasgados y arroz. Otros están deseando conocer más, saber de dónde vienen y hacia dónde van los chinos. En comparación con otros países, hemos empezado muy tarde a mirar a China, pero ya empiezan a traducirse más libros, hay gente investigando en aspectos interesantes como Internet. En cualquier caso, sea cual sea el nivel de interés y conocimiento previo del país, espero que Hablan los chinos satisfaga tanto al que solo busca un primer acercamiento antropológico y bucear en aspectos de la sociedad que no salen en los telediarios ni en las guías de viaje como al que ha leído informes y conoce las cifras pero quiere saber qué se cuece allí de primera mano, sobre el terreno.

Tu libro se publicará también en Estados Unidos y Latinoamérica...
Yo estoy bastante seguro pero, ¿tú crees que tu libro servirá para desmontar alguno de los tópicos que tenemos en España sobre los chinos?
Espero que a la gente le resulte interesante, que lo disfruten. No tengo pretensiones, es periodismo.

¿Y crees que creará algunos nuevos? (risas)
Confío en que no. Tengo ganas de saber qué les parece a los chinos, tanto a los disidentes como a los devotos del Partido. El año que viene se publica en inglés en todo el mundo, así que ya veremos. 




Hablan los chinos
de Ana Fuentes
Editorial Aguilar
Ya a la venta en España, Latinoamérica y Estados Unidos

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