martes, 20 de marzo de 2012

Estrategias de marketing en el mercado del arte I. Charles Saatchi.


El mercado del arte se distingue de los demás por estar fuertemente condicionado, por no decir cautivo en muchos casos, por los poderes públicos y donde el factor privado toma un papel claramente secundario. Esta circunstancia dota al mercado del arte de unas peculiaridades propias, sin embargo el arte no escapa a la influencia del marketing.

En las dos últimas décadas, el marketing ha demostrado ser una valiosa herramienta no solo para artistas emergentes que buscan su lugar, sino también para coleccionistas y galeristas. El caso más famoso de los últimos años es, sin duda, el de Charles Saatchi (no en vano Saatchi es uno de los más reconocidos publicistas a nivel mundial).

En 1985 Charles Saatchi inauguraba The Saatchi Gallery en un lujoso barrio de Londres y comenzó a promocionar a los Young British Artists, la mayoría de los cuales hasta ese momento resultaban desconocidos y de fácil adquisición (baratos). La galería se convirtió en uno de los referentes del arte contemporáneo mundial, llegando a alcanzar cotas de prestigio como si se tratara de una de las grandes instituciones publicas. Para ello la elección de un espectacular edificio neoclásico (nada menos que el antiguo County Hall junto al Támesis) en una de las zonas más exclusivas de Londres, fue fundamental.

De este modo, todo lo que Saatchi adquiría y mostraba en su galería se convertía en codiciadas obras de arte, independientemente de que sus autores fueran o no reconocidos. Artistas como Damien Hirst (otro experimentado mago del marketing) o Marc Quinn pasaron a ser tan cotizados como si fueran clásicos de la historia del arte; y Saatchi se deshacía de sus obras una vez que el valor de estas se había aumentado exponencialmente por el mero hecho de colgar durante unos meses de las prestigiosas paredes de su galería.

Como él mismo Saatchi reconoce, cada vez que compra obra de un joven artista, una legión de coleccionistas siguen su criterio y así se crea un movimiento especulativo en torno a éste. Este efecto genera un proceso en el cual Saatchi gana millones de dólares vendiendo las obras de este artista, en ocasiones, a los mismos marchantes a los que se las compró a precio de ganga. Millones de dólares que el galerista reinvierte en patrocinar nuevos artistas emergentes.

Por cierto, a Saatchi el arte chino no le gusta (muy al contrario de lo que nos pasa en WoW), como él mismo dice: "La primera vez que vi arte nuevo chino pensé que era horrible, y la mayoría del arte que te parece horrible al principio, lo sigue siendo"

2 comentarios:

  1. Eso es una fórmula win-win, tanto para Saatchi, como para los autores noveles. Eso si, los compradores adquirían las obras por su valor artístico o por futura especulación?

    ResponderEliminar
  2. Como el propio Saatchi reconoce sus decisiones de compra son seguidas por multitud de coleccionistas en todo el mundo. Las razones de cada uno serán personales pero que duda hay de que una gran parte lo hará por pura especulación. Gracias por tu comentario, el primero de mi blog.

    ResponderEliminar